¿Será sacudida este noviembre la Junta de Supervisores del Condado de Fresno, un organismo público silenciosamente poderoso con un presupuesto anual de 5.000 millones de dólares?
Dos concejales de Fresno prometen precisamente eso, en sus desafíos contra los veteranos titulares Sal Quintero y Steve Brandau, que representan a los dos distritos de supervisores urbanos en un condado de 1,1 millones de habitantes.
Pero aunque ambos aspirantes, Luis Chávez y Garry Bredefeld, han prometido un enfoque más agresivo y fogoso de la gobernanza -a diferencia de la junta actual, donde hay más consenso que no-, sus posturas políticas en muchos temas, desde los sin techo al desarrollo económico, pasando por la sanidad pública o las guerras culturales, hacen más difícil distinguir a los candidatos.
Y hay mucho en juego en los próximos años, desde abordar la creciente crisis de los sin techo hasta consolidar el acuerdo de reparto de impuestos entre la ciudad y el condado, pasando por resolver cómo pagar el arreglo de las deterioradas carreteras del condado.

